Archivo Enero, 2010

JORNADA TAMBO

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Jornada de Tambo defensa personal

El próximo día 20 de febrero, sábado, celebraremos la jornada de
tambo defensa personal, falta por determinar el gym, sería en
Jaén o Linares.
Gratis para todos los compañer@s de gym Athenas, de Linares y
Úbeda.

Traer tambo/bastón de madera, de 55 cm. de longitud x 2 cm. de
diámetro. Y kimono.

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Jornada de tambo/Bastón extensible/Defensa Personal

Para finales de febrero, estamos preparando una jornada de
tambo y/o baston extensible aplicado a la defensa personal.
En unos días confirmaremos fecha, horario y gym. Mínimo 15 participantes. extbaton2extbaton11

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Mare Ignotum (el mar de misterio)

        Los samurais fueron guerreros inspirados en el honor, el deber, la responsabilidad; estaban ligados a un clan al cual protegían y servían y juraban lealtad absoluta… de vida dura y desabrida, en un estado permanente de entrenamiento y bajo un espíritu y una disciplina marcial estricta, pues estaba siempre en juego la propia vida,… En una época de gran inestabilidad debido a las feroces e interminables luchas por el poder entre los diferentes clanes, la muerte se “vivía” a diario… diríamos que se convirtió en el centro gravitatorio del pensamiento, originando un estilo de vida y unos valores peculiares.

        Queremos destacar el sentido de esta “entrega profunda”, que hace contraste con nuestra cultura, mas centrada en “los deseos” (por otro lado, fácilmente frustrables o que frustran si es que estos llegan a cumplirse alguna vez… Nuestra cultura parece estar condenada a la frustración final; fíjense en el ejemplo del fenómeno de masas de la droga, que sería una exasperación del deseo de placer, que viene a demostrar que éste llevado a su extremo no ofrece otra salida que la frustración, pues está fuera de todo encuadre, convertido en un objeto de consumo de masas, y este estar “fuera de encuadre” es propio de nuestra cultura occidental, en las demás se han empleado con un encuadre cúltico o catártico bien definido…).

        Es sorprendente la entereza y la disposición que tenían a entregar su vida, al considerar que la lealtad al clan o al señor feudal o a su superior estaban por encima de su propia persona individual y singular (esto… casi diríamos que es un motivo empírico para suponer la existencia de una realidad distinta al cuerpo, distinta a la simple mecánica de la materia, de lo cósico.) Y en esta línea se forja en aquella cultura un ritual que consistía, nada menos que, en darse muerte a sí mismo, clavándose una daga en el vientre (seppuku). Se quitaba la vida ante el deshonor, ante un fallo en alguna misión o para evitar caer en manos del enemigo, etc… en fin, ante una “falta” según el código de honor de aquella cultura y de esta manera expiaba su culpa y salvaba su honor, demostrando que su corazón era puro y digno. Realmente es heroico y propio de una mentalidad que hoy diríamos que es “de fanáticos”… y lo diríamos con razón. Sin embargo, pensamos que la cultura samurai estuvo impregnada por una especie de filosofía o de ética que buscaba “la verdad universal” (lo que llamaron la vía del Kannagara) , y dentro de una época y unas condiciones culturales singulares e irrepetibles (y por tanto diferente a los fanatismos del mundo actual, en los cuales no vamos a entrar).

        Intentaremos ofrecer una lectura del seppuku, posiblemente uno de los fenómenos peor comprendidos (e incluso vulgarizado) de la cultura samurai. Desde luego, es de lo más peliagudo… Y lo haremos a la luz de la vida del samurai (genuino) y haciendo contraste con nuestra propia cultura… como una metanoia (un cambio, una reforma) que se ofreciera al mundo… esto es: la muerte es una luz que transforma el relieve de todas las cosas, en una onda que todo lo devora y todo lo arrastra… El centro de orientación (hara) se ha desplazado pivotando en un giro de 180º… Los esquemas humanos (demasiado vulgares y grasientos) del ganar y del perder, del éxito y del fracaso han quedado definitivamente secos y rotos… El viaje de la vida acaba y tal vez no haya servido sino para ver la pequeñez de todo, de sí mismo y del mundo, al producirse un “encuentro” con la humildad y la modestia mas absolutas (satori)… Se ha vivido, no para “ganar”, sino para “ganarse” en el honor de “haber servido” desde esta entrega o este “amor” duro y desabrido, y a la vez, densificado y sabroso, que se ha convertido en el por qué de la vida y de la muerte.

        A nuestro sensei y a todos los maestros y compañeros que nos han servido y enseñado desde su experiencia y su entrega.

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Recupérate de la Navidad

        Aunque John Kellogg sabía un par de cosas sobre desayunar cereales, era un pésimo nutricionista. El “genial” Kellogg descubrió en el siglo XIX que las bacterias que se alojan en el colon durante más tiempo del necesario “intoxican” el organismo. Así nacieron las dietas de desintoxicación o depurativas, que todavía hoy tienen bastante predicamento, por más que los conocimientos de Kellogg sobre nutrición fueran más pequeños que un copo de avena.

        La dieta de la piña, la del agua, la del sirope de salvia o el ayuno a rajatabla son discípulas de Kellogg y recuperan una idea suya y de los “Adventistas del Séptimo Día”, la secta a la que pertenecía: hacer penitencia gastronómica redime los pecados que uno haya podido cometer.

        ”Al restringir lo que usted come por un periodo de tiempo puede librar a su cuerpo de cualquier toxina acumulada y, probablemente, deshacerse de unos cuantos kilos”. Esta frase está sacada de una web que propone “purificar” el organismo bebiendo zumos naturales durante tres días. Puedes encontrar dietas parecidas en algunas revistas (se suele vender como la “dieta detox”), en tiendas naturistas y en farmacias. Te contamos toda la verdad sobre ellas.

¿La dieta “detox” funciona?

        De hecho, la “desintoxicación” es un verdadero negocio que incluye centenares de remedios: mascarillas, champús, purgantes digestivos y remedios homeopáticos. También hay clínicas de desintoxicación, vacaciones de desintoxicación y dietas de ayuno (así como suena). La pregunta es: ¿funciona de verdad algo de todo eso?

        Un equipo de la BBC se hizo recientemente esta pregunta y quiso averiguarlo involucrando en la investigación a los hospitales Queen Charlotte y Hammersmith (Reino Unido), así como a varios nutricionistas. Su conclusión fue que “no hay pruebas convincentes de que matarnos de hambre nos libre de las toxinas”. Uno de los expertos consultados, el profesor Edzand Ernst, especialista de la Universidad de Exeter, es todavía más tajante: “el concepto de desintoxicación es inverosímil, está por demostrar y, además, es peligroso”.

        Para algunos, la desintoxicación consiste, directamente, en matarte de hambre: al no comer durante un par de días, se supone que detienes el abuso constante con el que ha de apechugar tu organismo normalmente. Eso le da la oportunidad a tu cuerpo de limpiarse de toxinas. Puedes sentir náuseas, pero eso es sólo “porque todas esas toxinas están pasando al torrente sanguíneo”. Los defensores del método (y aquí entrarían desde vegetarianos estrictos, hasta los fanáticos de los alimentos orgánicos y de la medicina “alternativa”) afirman que el agua es un componente esencial del proceso que “ayuda a arrastrar las toxinas”, dicen, “para luego orinarlas”. Pero, en realidad, nada de lo anterior tiene fundamento. Si sientes naúseas es porque tienes el estómago vacío y no porque el agua “milagrosa” que bebes arrastre las toxinas al torrente sanguíneo, aunque suene muy poético.

Seamos positivos

        Dejemos las cosas claras: estas navidades te has puesto hasta arriba de comida, bebida y otros “tóxicos” (capítulo que englobaría desde el café hasta algunas sustancias que las autoridades sanitarias no recomiendan). Y quieres hacer algo al respecto, claro.

        ”Esto es como correr un maratón”, pone como ejemplo el Dr. Javier Aranzeta, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC). “Cuando acabas”, añade, “es necesario dar un par de días de descanso al organismo”. Pero correr una maratón no implica pasarse tres días tumbado en la cama o, en el caso que nos ocupa, no comer nada. En lugar de eso, “es mejor pasarse un fin de semana o, a lo sumo, tres días, comiendo entre 1.000 y 1.500 calorías, dando prioridad a alimentos ricos en agua y en fibra que cubran tus necesidades energéticas de glucosa y glucógeno y que impidan que el organismo tenga que captar aminoácidos del músculo”, señala Aranzeta.

        Abel Mariné, catedrático de Nutrición y Bromatología en la Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona, está de acuerdo: “ayunar para purificar el cuerpo es un sinsentido: no por no comer se eliminan más toxinas”, interviene.

Qué comer “el día después”

        Algunos alimentos tonificantes son las verduras, la macedonia de frutas (es mejor que el zumo ya que aporta mucha más cantidad de fibra, ideal para alimentar a las colonias de bacterias beneficiosas que aloja el intestino grueso), los caldos, la compota, el yogur o el pescado a la plancha. Si quieres un “superalimento” para las mañanitas tristes, apunta el caldo de alcachofa, un alimento perfecto para “el descanso del guerrero”, en palabras de Aranzeta, ya que es muy digestivo y balsámico, pues aporta residuo sólido y líquido.

        En cuanto al agua, “hay que hidratarse pero, a partir de un límite, el organismo se sobrecarga, y le obligas a trabajar más de la cuenta, con el estrés consiguiente. El test que resuelve si uno está haciendo bien las cosas es orinar del mismo color que el aceite de girasol: si es más claro, te estás pasando, mientras que si te sale más oscuro, necesitas beber más agua”, explica el doctor Aranzeta.

La verdad sobre la comida

        La segunda manera que tienen los partidarios de la “purificación” de “desintoxicarse” consiste en apostar por productos orgánicos que hayan sido cultivados sin fertilizantes artificiales, pesticidas ni antibióticos. Eso y vetar los alimentos procesados, la sal, el azúcar, el té, el café (los más radicales, ni siquiera lo admiten descafeinado), la carne roja y las bebidas a base de concentrados.

        En un curioso experimento que aparece recogido en “La verdad sobre la comida” (editorial Salamandra, 21,50 €), un equipo de científicos (los más insignes expertos en toxicología del Imperial College de Londres) reclutó a un grupo de jóvenes de entre 19 y 33 años que habían asistido durante un fin de semana a un festival musical al aire libre. Algunos de ellos se habían revolcado por el barro, con eso está todo dicho. Pues bien, los científicos internaron temporalmente a los “fibers” británicos en varias casas de campo y les suministraron una dieta orgánica que no incluía ninguno de los alimentos que citábamos antes.

        Tanto al principio, cuando los reclutaron en el barro, como al final, les hicieron diferentes análisis para comprobar su “carga tóxica”. Pues bien, después de medir el nivel de creatina en la orina, la función hepática y de medir las concentraciones de aluminio (un metal de uso frecuente en las cajas de comida para llevar que vendían en el festival) y los niveles de antioxidantes en sangre (las vitaminas C y E), no se apreció ninguna diferencia entre los dos grupos. Así pues, la dieta de desintoxicación no tuvo efecto alguno. Los hígados y riñones funcionaban igual de bien en el grupo no desintoxicado que en el otro. Los dos presentaban concentraciones parecidas de vitaminas antioxidantes. En la práctica, el régimen de desintoxicación estricta no suponía ninguna diferencia.

        ”Realmente, todo puede ser tóxico si se ingiere desproporcionadamente; hasta el agua puede envenenar si se toma demasiada”, apunta Abel Mariné, que aprovecha para citar a Paracelso, médico y alquimista del siglo XVI: “sólo la dosis determina que una cosa sea o no veneno”. Por este motivo, cuando se trata de toxinas, la medida es muy importante.

Agua va…

        Es lo que le pasó, por ejemplo, a Jacqueline Henson, que falleció hace un año en Inglaterra después de beberse cuatro litros de agua en menos de dos horas. Como os informamos en su momento en www.menshealth.es, Jacqueline seguía la “lighter life” o “dieta del agua”, con la que pretendía bajar unos kilos y “limpiar” el organismo. Para conseguirlo, debía beber cuatro litros de agua al día, aunque ella se los bebió en menos de dos horas porque “no tenía tiempo”. Su único alimento consistía en unos batidos que comercializaba la empresa promotora del disparate y que le proporcionaban 500 calorías al día, una tercera parte de las que necesita cualquier persona por el mero hecho de estar viva. Así que se bebió cuatro “litronas” de agua, sufrió una hinchazón del cerebro que le causó un colapso y abandonó este mundo (en la posterior investigación, Brian, su marido, declaró que antes de empezar la dieta se había realizado un chequeo completo y que se encontraba en perfecto estado).

        Abel Mariné ha dedicado un libro (”Saber popular y alimentación”, editorial Portic, 19,10 €) a las falsas creencias que rodean a la comida, por lo que sabe muy bien que también la resaca cuenta con su propia retahíla de remedios milagrosos: tomar vitamina C (o B) un día antes de ir de fiesta para mitigar los efectos del alcohol; beber una cucharada de aceite antes de pedir la primera copa; tomarse un “Almax” para no dar positivo en los controles de alcoholemia; sorber un café después de la última copa para eliminar los efectos del alcohol; ingerir suplementos dietéticos basados en la borraja y en el higo chumbo…

El antídoto para no ver doble

        La mala noticia es que una reciente investigación concluye que la resaca no tiene cura. El estudio, llevado a cabo por Rachel Vreeman, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Indiana (EE.UU.) y que ha aparecido publicado en la revista British Medical Journal, destaca que “no hay evidencia científica que demuestre la validez de ninguna cura o medida de prevención eficaz contra la resaca”. Según los investigadores, sólo hay una medida infalible: consumir alcohol con moderación o, simplemente, no beber. “Nuestra conclusión es que el propanolol, el tropisetron, el ácido tolfenámico, la fructosa, la glucosa y los suplementos dietéticos, como los basados en la borraja o el higo chumbo, fallan a la hora de curar de forma efectiva la resaca”, señala Vreeman.

        En cuanto al agua, aunque es muy importante hidratar el cuerpo tras una intoxicación etílica, por más que uno beba un gran volumen de líquido no elimina antes el alcohol del cuerpo, “ya que el organismo metaboliza 6 o 7 gramos de alcohol por hora, y este proceso es imposible de acelerar”, aclara Abel Mariné.

        Entonces… ¿cuál es la buena noticia? Pues, seguramente, que todo tiene remedio, incluso pesar tres kilos más después de las Navidades y, para colmo, ver doble. No hay nada que no cure el descanso, la buena alimentación y el ejercicio físico. Esa es la única verdad que deberías creerte. Ahora bien, puedes escribir a los Reyes Magos y pedirles un milagro. Si te funciona, acuérdate de contárselo a tus amigos…

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Quema grasa más rápido

        Si eres como la mayoría de los hombres, seguro que recuerdas aquellos años en los que te encontrabas en plenitud física. Ahora, cuando te miras en el espejo, te da la sensación de que aquel cuerpo pertenecía a otro. Que si antes levantabas más kilos, que si hacías mil flexiones. Se escuchan historias como esta en el gimnasio día sí y día también. Pero no todo son malas noticias. Olvida de una vez por todas tus días de gloria pasada: tu cuerpo sólo necesita el estímulo correcto para permitir que alcances un nuevo nivel.

        Este programa que te presentamos está basado en una rutina que utilizan los profesionales de la NFL (ya sabes, la liga de fútbol americano). Y estamos hablando de personas deben estar en plena forma antes de que comience la temporada.

        Esta rutina tiene todo lo que necesitas para transformar tu cuerpo. Ejercicios con los que trabajar todos los músculos, súperseries de ritmo rápido para quemar grasa y variaciones de clásicos. En resumen, un plan original, desafiante y divertido. Y además, con resultados: después de 4 semanas el espejo te devolverá una imagen mejorada de ti mismo. Acabas de empezar un viaje: el que te llevará conseguir el mejor cuerpo de tu vida.

Instrucciones

        Ejecuta cada programa (A, B y C) una vez por semana, descansando al menos un día entre sesiones. En cada programa, alterna series de ejercicios con el mismo número (1A y 1B, por ejemplo) hasta que completes todas las series de la pareja de ejercicios (en otras palabras, haz una serie de un ejercicio, seguida de otra del segundo). Descansa de 30 a 60 segundos entre y después de cada par de ejercicios, y luego repite el ciclo hasta que hayas completado todos los conjuntos previstos antes de pasar al siguiente. Para acelerar la pérdida de grasa, haz el trabajo de acondicionamiento que aparece con cada programa.

Día 1 / Programa A / 2 ó 3 series de cada par
1A Zancada con barra 20 repeticiones Imagen
1B Hiperextensión con mancuerna y giro De 12 a 20 repeticiones Imagen
2A Rotación de cadera con barra De 12 a 20 repeticiones Imagen
2B Sentadilla y press unilateral 10 repeticiones en cada lado Imagen
2C Sentadilla y remo unilateral 10 repeticiones en cada lado Imagen
3A Flexiones con mancuernas De 10 a 20 Imagen
3B Remo inverso Hasta el fallo Imagen
Quema más grasa
Pon una pesa de disco en el piso. Coloque las manos encima, manteniendo la espalda plana y el culo bajo. Ahora empuja la pesa durante diez metros y vuelve. Repite 5 veces..
Día 2 / Programa B / 2 ó 3 series de cada par
1A Zancada con barra 20 repeticiones Imagen
1B Hiperextensión con mancuerna y giro De 12 a 20 repeticiones Imagen
2A Rotación de cadera con barra De 12 a 20 repeticiones Imagen
2B Sentadilla y press unilateral 10 repeticiones en cada lado Imagen
2C Sentadilla y remo unilateral 10 repeticiones en cada lado Imagen
3A Flexiones con mancuernas De 10 a 20 Imagen
3B Remo inverso Hasta el fallo Imagen
4A Curl de bíceps sostenido (30 repeticiones en total: 10 izquierda, 10 derecha y 10 con ambas) Imagen
4B Flexiones 15 repeticiones Imagen
5 Toque a una pierna 15 repeticiones a cada lado Imagen
Quema más grasa
Programa la cinta de correr para el ritmo más rápido que puedas mantener durante 30 segundos. Corre durante 30 segundos y luego descansa durante 30 segundos.
Eso es 1 repetición. Completa un total de 6.
Día 3 / Programa C / 2 ó 3 series de cada par
1A Zancada con barra 20 repeticiones Imagen
1B Hiperextensión con mancuerna y giro De 12 a 20 repeticiones Imagen
2A Rotación de cadera con barra De 12 a 20 repeticiones Imagen
2B Sentadilla y press unilateral 10 repeticiones en cada lado Imagen
2C Sentadilla y remo unilateral 10 repeticiones en cada lado Imagen
3A Flexiones con mancuernas De 10 a 20 Imagen
3B Remo inverso Hasta el fallo Imagen
4A Curl de bíceps sostenido (30 repeticiones en total: 10 izquierda, 10 derecha y 10 con ambas) Imagen
4B Flexiones 15 repeticiones Imagen
5 Toque a una pierna 15 repeticiones a cada lado Imagen
Quema más grasa
Programa la cinta al ritmo más rápido que puedas mantener durante 60 segundos. Corre 60 segundos. A continuación, con el mínimo descanso posible, haz todas flexiones que puedas. Repite todo 3 veces.

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Shitsurei (失礼), o de las buenas y malas maneras en Japón

        Una de las palabras mágicas que uno debe aprender cuando llega a Japón es shitsurei, término que mi diccionario electrónico traduce como “descortesía” o “falta de educación”. En Japón, un país aparentemente amante de los reglamentos, normas, y sets, te suelen contar que siempre es importante evitar cualquier tipo de descortesía hacia el otro, especialmente si es un superior tuyo, ya sea intelectual, empresarial o cronológicamente. Lo divertido del asunto es comprobar que esto no siempre es así, y que frecuentemente los japoneses incurren en descortesías flagrantes, que unas veces hacen reir y otras casi que llorar.

        Desde que he venido a Japón, me he visto en algunas de esas situaciones. En el centro nos organizaron en una ocasión una visita a una familia japonesa. Nada especial, saludos, charla, cena, charla, despedida. Pero en el transcurso de esa actividad pude ver de todo. Después de preparar concienzudamente el lenguaje honorífico (hiperjodido) para que no se me escapara una sílaba, me sorprendió entrar en un ambiente en el que a cada rato me soltaban una bofetada de incongruencia. Por ejemplo, la señora de la casa, que sabía que yo venía de España un mes antes, me preguntó en cuanto nos vimos que si mi país era “aquel que está al lado de Holanda”. Al menos acertó el continente, un gallifante. Poco después, cuando estábamos cenando, apareció uno de los hijos, borracho como un poeta que ha cobrado, y empezó a despelotarse en medio del salón para cambiarse y salir de nuevo a alcoholizarse con un amigo. De camino, me soltó algunos cumplidos gloriosos como que el “Beaujolais noveau” era “uno de los mejores vinos de España”. Más tarde apareció la hija, que quiere ser occidental, y empezó a hablar sobre mí usando el dialecto de Ôsaka más cerrado, para que no me enterara (con la mala fortuna de que sí que me enteré). Para rematar la faena, el padre terminó la cena preguntándome cosas tan corrientes como si tenía casa, coche, trabajo y la vida asegurada. A bocajarro y sin anestesia oigan. Obviamente estaba haciéndome el “test de la muerte”, para ver si me llevaba a la petarda de su hija de su casa y le daba nietos pronto. Por suerte para mi no pude superar el test, cero patatero. Después de eso, el padre no me volvió a dirigir la palabra hasta la hora de la despedida. Un buen cúmulo de Shitsurei.

        Pero no sólo en esta experiencia personal se queda el tema. No amigos, no. El que viene a Japón se encuentra con ciertas actitudes que podrían ser calificadas de falta de educación, pero que curiosamente se etiquetan en el apartado de “un problema de modales o maneras”, en japonés Manâ no mondai マナーの問題. Un buen ejemplo es el Tachiyomi 立ち読み, que es básicamente meterse en una librería y pasarse las horas muertas leyendo de pie un libro o revista sin comprarla. Lo más divertido del tachiyomi es que es harto visible en una cadena de tiendas llamada Book-Off, que se dedica a vender Manga, libros, Cd’s, Dvd’s y videojuegos de segunda mano a un precio irrisorio. Pues bien amigos, en esas tiendas a menudo es difícil andar debido a la cantidad de peña que se pone delante de las estantería de un tomo a 105 yenes a leer el manga para luego no comprarlo. Algo así tengo entendido que está bastante mal visto en España.

        Algunos otros problemas “de modales” se pueden ver en el tren, como por ejemplo a las chicas hipermaquilladas maquillarse con el set completo de churrera de Comansi. O bien sentarse en el suelo en cualquier lugar, moleste o no, habiendo podido pegar alguna que otra vez un rodillazo involuntario en la cabeza de más de uno o una. Esto es conocido aquí como Jibeta 地べた, y lo hace gente de cualquier edad, sexo o condición mental.

        En general hay muchas actitudes a las que no se les da tanta importancia pero que sí suponen una molestia para un occidental, y al contrario. Pero por lo general, casi lo que más fastidia es que algunas personas mayores (también conocidas como “viejos”) te hablen como si por ser occidental tuvieses que ser necesariamente gilipollas. Una vez un tipo en un autobús, borracho como una cuba, empezó a insultarme diciéndome algo que se podría traducir libremente por “España es un asco” (en japonés, スペインは駄目!) mientras me golpeaba con su dedo rechoncho y arrugado el hombro. Es la única vez que he deseado darle una buena hostia a un japonés. Demasiado Shitsurei.

Leido en: http://vidaenmarte.wordpress.com/2009/03/13/shitsurei-%E5%A4%B1%E7%A4%BC-o-de-las-buenas-y-malas-maneras-en-japon/

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Feliz año Aikidokas

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